Transparencia, mi nuevo CV
Siempre he pensado que ir de frente y con la verdad por delante era mejor que aparentar lo que no se es o montar historias que terminan por desmontarse solas.
Tengo un amigo de Las Palmas que solía decir «ten cuidado con lo que haces porque, al final, todo se sabe». Y es bien cierto...
Pero eso no es malo, sirve, entre otras cosas, para poner a cada uno en su sitio.
Si bien es cierto que muchas veces no basta con ser de una forma, sino que también hay que parecerlo...
Todo esto viene por esto de las redes sociales, la imagen pública en internet y la vida profesional.
La verdad es que estas cosas no nos pilla desprevenidos a los que venimos del software libre. Y la razón es sencilla, nosotros ya dabamos hace tiempo nuestra opinión en foros y listas públicas mucho antes de facebook, mucho contabamos cosas en webs personales antes de que se llamaran blogs y cualquiera podía preguntarle a google o a alguno de sus predecesores por nosotros y aparecía nuestro código, documentación, traducciones, parches, opiniones y todo lo que podía dar un perfil profesional claro de nuestra persona.
¿Quién que haya revisado unos cuantos currículums se los cree? ¿Cuantas personas pueden probar con algo más que títulos y referencias de terceros (su palabra) que programas bien o que haces un buen análisis para un proyecto?
Si eres Google o similar y buscas a alguien te puedes permitir meterle 3 días en una habitación para hacerle pruebas hasta ver si es lo que buscas, pero en una pequeña o mediana empresa, eso no es viable.
Pero comprobar que alguien ha colaborado en proyectos libres, comprobar la calidad de su código, sus decisiones dentro del proyecto, su habilidad para trabajar en equipo o liderar, eso es algo que se puede hacer perfectamente con alguien que trabaje en abierto.
Yo hace tiempo que tengo claro que mis hechos hablan por mí y que no tengo que mentir en mi CV ni demostrar nada, sólo trabajar duro y en abierto. Mis hecho y el rastro que queda en la red hablarán por mí.
Lo mismo haré, y hago, cuando busque gente con la que colaborar o para contratar. Sinceramente me fío más de un parche en un bugzilla, que de un certificado LPI o Java...
Hoy en día todos podemos ser programadores de software libre en este sentido. La presencia en la red es barata y fácil. Cualquiera puede tener un twitter, facebook, blog, identica, delicious, etc.
Si usas bien estas herramientas dejas una impresión en la red de quién eres, qué te interesa, cómo reaccionas ante situaciones, incluso puedes mostrar cómo trabajas y si eres o puedes llegar a ser un buen profesional. Pero además, esto ya no se limita a perfiles técnicos, sino a cualquiera.
Por eso, como dice mi gran amigo Gonzalo Aller, hay que ser transparentes y mostrarlo todo. Porque si lo que nos preocupa es que alguien pueda usar algo contra nosotros deberíamos recordar que todo se sabe tarde o temprano y que si lo decimos nosotros siempre será mejor. Nosotros elegimos el cómo, el dónde y el cuándo, esto deja sin armas al que hubiera querido usarlo.
Al menos es lo que piensa él y como en muchas otras cosas no tengo más que darle la razón. Al menos a mí me funciona ;-)
Tengo un amigo de Las Palmas que solía decir «ten cuidado con lo que haces porque, al final, todo se sabe». Y es bien cierto...
Pero eso no es malo, sirve, entre otras cosas, para poner a cada uno en su sitio.
Si bien es cierto que muchas veces no basta con ser de una forma, sino que también hay que parecerlo...
Todo esto viene por esto de las redes sociales, la imagen pública en internet y la vida profesional.
La verdad es que estas cosas no nos pilla desprevenidos a los que venimos del software libre. Y la razón es sencilla, nosotros ya dabamos hace tiempo nuestra opinión en foros y listas públicas mucho antes de facebook, mucho contabamos cosas en webs personales antes de que se llamaran blogs y cualquiera podía preguntarle a google o a alguno de sus predecesores por nosotros y aparecía nuestro código, documentación, traducciones, parches, opiniones y todo lo que podía dar un perfil profesional claro de nuestra persona.
¿Quién que haya revisado unos cuantos currículums se los cree? ¿Cuantas personas pueden probar con algo más que títulos y referencias de terceros (su palabra) que programas bien o que haces un buen análisis para un proyecto?
Si eres Google o similar y buscas a alguien te puedes permitir meterle 3 días en una habitación para hacerle pruebas hasta ver si es lo que buscas, pero en una pequeña o mediana empresa, eso no es viable.
Pero comprobar que alguien ha colaborado en proyectos libres, comprobar la calidad de su código, sus decisiones dentro del proyecto, su habilidad para trabajar en equipo o liderar, eso es algo que se puede hacer perfectamente con alguien que trabaje en abierto.
Yo hace tiempo que tengo claro que mis hechos hablan por mí y que no tengo que mentir en mi CV ni demostrar nada, sólo trabajar duro y en abierto. Mis hecho y el rastro que queda en la red hablarán por mí.
Lo mismo haré, y hago, cuando busque gente con la que colaborar o para contratar. Sinceramente me fío más de un parche en un bugzilla, que de un certificado LPI o Java...
Hoy en día todos podemos ser programadores de software libre en este sentido. La presencia en la red es barata y fácil. Cualquiera puede tener un twitter, facebook, blog, identica, delicious, etc.
Si usas bien estas herramientas dejas una impresión en la red de quién eres, qué te interesa, cómo reaccionas ante situaciones, incluso puedes mostrar cómo trabajas y si eres o puedes llegar a ser un buen profesional. Pero además, esto ya no se limita a perfiles técnicos, sino a cualquiera.
Por eso, como dice mi gran amigo Gonzalo Aller, hay que ser transparentes y mostrarlo todo. Porque si lo que nos preocupa es que alguien pueda usar algo contra nosotros deberíamos recordar que todo se sabe tarde o temprano y que si lo decimos nosotros siempre será mejor. Nosotros elegimos el cómo, el dónde y el cuándo, esto deja sin armas al que hubiera querido usarlo.
Al menos es lo que piensa él y como en muchas otras cosas no tengo más que darle la razón. Al menos a mí me funciona ;-)

Comentarios
marias:
En cuanto al tema personal, creo que sigo valorando bastante lo que es la intimidad y la privacidad. No sólo por el posible fraude que podrían realizarme (coge el DNI, el apellido de soltera de la madre, la fecha de nacimiento del perro y ponte a reventar claves bancarias), sino el atentado y acoso a la persona. Ese es el verdadero peligro de las redes sociales.
Y muchos dirán, "pero María, ¿qué tienes que ocultar?" Pues nada, pero eso no quita que quiera ejercer mi derecho a la privacidad. Tampoco suelo tener nada interesante que decir, pero eso no me impide defender el derecho a la libertad de expresión.