La montaña
Desde pequeño, he vivido y crecido en entornos donde se potenciaba mucho el contacto con la naturaleza y el medio ambiente. Desde mi familia hasta las asociaciones por las que he pasado, en todos estos sitios se me ha inculcado un concepto que ha resultado para mi de los mas importantes aprendizajes en mi vida personal: la montaña.
Pero en concreto, quiero hacer una lectura sobre esto mas relacionada con un concepto muy en boga actualmente: el trabajo en equipo, sobretodo cuando cada vez mas se considera parte activa del éxito de una empresa y cada vez mas se va instalando en la cultura interna del mundo empresarial.
Existe en el mundo del deporte de la montaña toda una cultura propia de elementos, detalles y componentes de gran utilidad para el desarrollo de dinámicas de grupos y técnicas de trabajo en equipo.
Desde mi experiencia, siempre he pensado que la montaña era la mejor metáfora sobre la vida en cuanto que representa aspectos muy reales sobre el desarrollo personal que hacemos en nuestra vida: objetivos, métodos de ataque hacia estos, retos, dificultades, problemática asociada, sacrificio y esfuerzo en aras de objetivos y trabajo en equipo. Esta es para mi una de las claves mas importantes: el trabajo en equipo.
Porque puede haber grupo donde no hay equipo, y equipo donde hay grupo. Entiendo el concepto de equipo como una entidad mayor donde se han establecido diversos aspectos fundacionales de la identidad del mismo: objetivos comunes, métodos consensuados, liderazgo y una fuerte cohesión. En la montaña, con algo de observación, podemos contemplar como se manifiestan aquellas conductas, tanto positivas o negativas de cara a la salud del equipo.
A nivel de liderazgo, podemos observar que tipo de liderazgo de establece, si este es de corte autoritario, democrático, asertivo, etc.
A nivel de conducta, se observan en los componentes el egoismo, el indivualismo, la asertividad, el respeto a los demás, la capacidad de superación, la empatía y todos aquellos aspectos de la convivencia que un medio algo hostil hace aflorar.
Asimismo, podemos observar como concentradamente (en cuanto a tiempo, espacio e intensidad) se desarrollan los aspectos mas vitales para el ciclo de vida del equipo:
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La creación de una cultura de equipo propia, basada en un anecdotario común y concreto.
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La definición de los objetivos comunes, explícitos e implícitos, que han de abordar los miembros en conjunto.
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La creación de una metodología: como vamos a conseguir el objetivo.
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La creación de métodos de evaluación para ver de que forma y con que calidad hemos resuelto los planteamientos.
En la montaña se establece un caldo de cultivo inmejorable (bajo mi punto de vista) para desarrollar y evaluar el nivel de madurez de un grupo. Es posible ver muy claramente la estructura de roles que se crean (sin confundir posición de poder, rol y estructura). Es sencillo diferenciar al "sacerdote" (o quien se encarga de mantener la ortodoxia de los métodos), el "heroe" (que encarna todos los valores positivos de la entidad), el "padre" (persona que transmite directrices), solo por citar algunos clásicos en los niveles básicos de roles dentro de un grupo cualquiera.
Pero incluso se visualizan aspectos mucho mas allá: Quien no se detiene a ayudar al compañero (o viceversa), quien esta dispuesto a arriesgar al grupo por la búsqueda de un prestigio personal de liderazgo (y en el caso contrario), quien al comer se sirve el último cuando ya todos estan servidos. Toda una verdadera riqueza de detalles que permiten a alguien con cierta observación extraer un conjunto de ideas sobre los que realizar inferencias del comportamiento del individuo en el contexto de un equipo.
De mi experiencia en ese sentido he de decir que no he conocido mejor a alguien (para bien y para mal) que cuando hemos compartido una montaña, y que además, en el cien por cien de los casos las conductas observadas por mi o por el resto del equipo, han coincidido con las conductas demostradas fuera del campo de actuación de la ascensión de un pico.
De cualquier forma no hay que confundir tampoco al grupo con el equipo. Tal vez para un grupo no necesitemos ser tan ambiciosos, en el sentido que el grupo va a implicar una respuesta individual, frente a la colectiva del equipo, un reparto de tareas mas sencillo en lugar de uno mas integral para el equipo, y al final y determinantemente, de una cultura común cohesionadora mucho mas débil que en el caso del equipo.
En muchas ocasiones, no esta justificada la creación de un equipo, con un grupo es suficiente. Bajo mi punto de vista, solo la búsqueda de las cinco "c" justifica el esfuerzo en tiempo y recursos para afrontar el proceso de creación de un equipo:
1.-Complementariedad.
2.-Coordinación.
3.-Comunicación.
4.-Confianza.
5.-Compromiso.
Todo ello se da en este sano y recomendable deporte, pero sin duda, y volviendo a mezclar lo emocional con lo analítico, la experiencia en la montaña es una de las mas puras que vivo en mi vida.
La montaña enseña que los problemas no son dificultades, sino retos a superar.
La montaña enseña a depositar toda tu confianza en tus compañer@s, y a asumir la responsabilidad que supone el que la depositen en ti.
La montaña enseña a ejercer un liderazgo responsable, maduro y preparado para escuchar a los compañer@s.
La montaña enseña que hay objetivos que requieren de un esfuerzo considerable, que hay que luchar por las cosas que se quieren, y va inculcándonos una suprema cultura del esfuerzo personal.
La montaña enseña que el verdadero placer no esta en la consecución del objetivo sin mas, sino en el camino hacia el, rico en aprendizaje.
En definitiva, hoy quería reflexionar sobre todo ello y relacionarlo con un campo que nos queda cerca: el mundo de los equipos. Yo, si de mi dependiera, saldría a la montaña con todos aquellos equipos en los que formase parte.
¡Un saludo y buena caza!

Comentarios
jojeda:
Lo leí anoche y me sirvió de reflexión nocturna :-)
La verdad es que no es la primera vez que veo relacionar el mundo de la empresa, de los equipos y las dinámicas grupales con la montaña, pero creo que la razón es obvia, es una metáfora muy buena. Supongo que también es porque desde chico yo también estuve relacionado con la montaña.
Aunque quizás yo disfrute la montaña de manera más similar a Pili, pero ese es otro asunto. En mis años de grupos de montaña y en los de monitor (e incluso en los de acampado) pude ver cómo se creaban, consolidaban y rompían equipos en un plazo muy inferior al que podría hacerse en otro tipo de entornos.
Quizás no lo relacione tanto los aprendizajes y cambios de comportamiento grupal con la montaña en sí mismo, sino con las actividades que se suelen hacer y al hecho de estar todos fuera de nuestro hábitat natural. Más que nada porque cambios muy parecido los he visto en situaciones similares, pero en otro tipo de entornos.
En lo que sí coincido es en que es de los entornos más propicios para ello y en que la montaña fomenta otro tipo de cosas que comentas como el aprender a luchas contra los contratiempos y apoyarte en los demás.
Una cosa en la que no había caído y que me llamó la atención fue la de diferenciar los grupos de los equipos. Es algo en lo que no me había puesto a pensar y que es muy interesante.
Gracias por compartir estos pensamiento y nos vemos en la montaña ;-)
pchoza:
Estando en el entorno que estamos creo que lo más sabio sería aprender de lo que escribes y aplicarlo al día a día, subir a la montaña a diario con los compañeros con los que nos cruzamos a lo largo de los días y las semanas, ya sea en alturas o en tierra firme. Pero si hablas de aprender de la montaña... creo que lo suyo sería acudir a ella, a la de verdad. Sería una buena experiencia para cualquier equipo realizar actividades en las cumbres y comprobar la importancia de las 5 C ... ¿me ayudarías a organizar una excursión?
drodriguez:
Si. Te ayudaría.
pchoza: